Almasabrosa organiza cursos de Mambo - New York style en Florencia.
El término Mambo designó en Cuba un baile nuevo y no completamente definido, rico en ideas tomadas del son y del danzón, mezcladas sobre ritmos frenéticos y enriquecido luego con elementos africanos y motivos pertenecientes a la cultura jazz. El mambo nació de las ganas de los esclavos de “desencadenarse” en el verdadero sentido de la palabra: una vez libres de las cadenas, inventaron el más frenético de los bailes.
En el plano coreográfico, el desprendimiento del son se produjo sobre la figura fundamental, que se puede considerar de base. El son tenía un ritmo más lento que el mambo: se bailaba con movimientos horizontales (hacia la derecha y hacia la izquierda). Con la aceleración del ritmo que marcaba la evolución hacia el mambo, no era posible mantener la dirección horizontal de la figura sin perder en términos de armonía y equilibrio. Por este motivo los bailarines inventaron para el mambo el paso vertical (adelante y atrás).
El mambo es cubano porque en Cuba fue concebido, y porque Pérez Prado es cubano, pero es también americano porque en Estados Unidos se hizo grande. El Palladium Ballroom, la sala más grande existente en el mundo en aquellos tiempos, hizo del mambo de Pérez Prado la danza más bella y más amada de todos los tiempos.
Actualmente, lo que muchos identifican como salsa New York style es llamado por los directos interesados Mambo, y se baila en el 2 musical pero con una base diferente de la del son.
En el curso Almasabrosa de salsa portorriqueña se enseña, en los niveles avanzados, la técnica del breaking on 2 típica del mambo neoyorquino y usada también por muchos artistas portorriqueños.






